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viernes, 27 de diciembre de 2019

TomSoDak una segunda visita

Tom

Otra vez estaba con Tom en su departamento. Los dos listos para comenzar a luchar. Era la revancha de la primera lucha que habíamos tenido. En la primera había ganado yo, y quería repetir la hazaña; pero obviamente Tom también quería ganar y como era más grande y musculoso que yo, tenía ventaja. Sobre todo tenía la ventaja del orgullo. La última vez no solo había perdido contra mí, un tipo más flaco y menos experimentado, sino que se había llevado una pequeña humillación que le regalé: cinco golpes en los testículos. ¿Dije cinco? Fueron siete. Pobre Tom, se había quedado inmóvil en el suelo de su departamento. Pero, hombre como era, me había vuelto a invitar para una revancha. Y aquí estábamos de nuevo. 

Decidí llevar unas mallas de lycra blanco con rojo, como de lucha libre profesional, y debajo unos tights rojos, por si Tom se burlaba de mí. Tom llevaba unos shorts de lycra negros, parecían speedos square legs. Cuando me vio soltó el comentario enseguida:
Nando con mallas rojas

"¿Qué traes puesto?" me preguntó.

"Es mi traje de lucha tipo WWE," contesté un poco orgulloso y un poco apenado. 

"¿Y vas a pedir que te llame con tu nombre de luchador también?" me dijo. 

"No," me reí, "es solo porque me gusta mucho la lucha libre y siempre he querido luchar como un luchador profesional, es todo."

"Ok," dijo sin más comentarios sobre mi traje, "si ya calentaste, vamos a empezar. Van a ser otra vez tres caídas. Quien gane dos, gana."

"Perfecto," contesté. Tom me dio una mirada de aprobación, y después dijo en voz un poco baja "me agrada la idea de una lucha como las de la televisión".

Empecé a moverme con más velocidad estirando mis extremidades, preparándome para comenzar la lucha. Me gustaba estar de nuevo en el departamento de Tom. Su gimnasio/ring era fascinante de ver. El espacio era muy cómodo para una lucha como la que habíamos tenido la última vez. Pensé que tal vez sería bueno buscar un ring público dónde luchar más profesionalmente. 

Estaba perdido en mis pensamientos, moviéndome dentro de mi propio espacio, cuando sentí un golpe en la espalda, justo debajo de la nuca, que me lanzó hacia enfrente y me hizo chocar contra las cuerdas en el extremo donde se ubicaba el poste. Sorprendido apenas pude voltear mi cuerpo para ver a Tom lanzar su segundo ataque, un antebrazazo al pecho que me lanzó contra las cuerdas de nuevo. Reboté con la espalda y el impulso me aventó de frente a Tom, quien me recibía con su rodilla en la ingle. Solté un grito de dolor que me sacó el aire. 

"¡¡¡¡¡¡OOOOUUUFFFF!!!!!!" mis huevos explotaron y caí al suelo. 

"Bienvenido de vuelta, Nando. Te dije la vez pasada que era la última vez que limitaba mis golpes. Y me debes varios de esos." Dijo Tom, mientras se acercaba a mí. 

Puso su pie en mi espalda. Yo estaba boca abajo, con los ojos cerrados y las manos en mis partes soportando un intenso dolor. Sentí que Tom me tomaba de los brazos y me obligaba a dejar de sobarme los huevos. Yo no tenía muchas fuerzas para evitarlo. Parado detrás de mí me tomó de las muñecas y jaló mis brazos hacia él mientras ponía un pie en mi espalda. Me estiró para lastimarme más; yo solo podía quejarme. "¿Qué te parece esta lucha 'profesional' Nando?" me dijo, y luego soltó mis muñecas y puso más presión con su pie en mi espalda para estrellarme contra la lona. Caí de boca golpeando mi cara contra el suelo y acomodé mis brazos en ambos lados de mi cabeza. Me dolía la nariz, la cabeza, la espalda, los brazos y los huevos. Me di cuenta que había dos opciones. O iba a ser una lucha corta, o iba a ser una lucha muy larga. Pero desde el principio me di cuenta que yo no iba a pintar mucho en ella, solo iba a ser el jobber de Tom fuera lo que fuera que durara la lucha. 

Todavía mareado sentí el pie de Tom pateando mi costado para que me volteara. No reaccioné de inmediato, por lo que tuvo que patear mis costillas un poco y luego empujarme con la planta de su pie cuando levanté un poco mi cuerpo. Volvió a empujar mi pecho hasta que quedé completamente boca arriba. Lo vi levantar su pierna y luego sentí la planta de su pie en mi paquete. Mi reacción fue tomarlo con mis manos, su reacción fue poner más presión. Lo dejó ahí alrededor de 25 segundos, tal vez más. No me dolía, solo era incomodo, sobretodo cuando lo movía para poner más presión.

Tom quitó su pie de mis huevos y lo levantó. Yo me cubrí mi sexo por miedo a que fuera a bajar el pie con fuerza, pero no lo hizo, por lo menos no en mis huevos. Tom dejó caer su talón en mi abdomen y me sacó el aire. Me hizo doblarme y me cubrí el estómago. Luego cayó Tom de rodillas sobre mí y me empezó a golpear la cabeza y la espalda. Yo era un dummy de entrenamiento prácticamente. 

Tom me puso de espaldas contra el piso y puso sus rodillas sobre mis brazos. Me tomó de la barbilla y me dio una cachetada. "Eres mi perra esta lucha, Nando. Voy a hacer contigo lo que quiera." Me dio más cachetadas, algunas leves, algunas no tanto. Yo trataba de retomar fuerzas para reaccionar, pero era muy difícil; Tom era pesado y yo estaba completamente sometido.

Se me ocurrió intentar liberarme de Tom apoyándome con los pies y tratando de levantar mi cuerpo para desvalancearlo y poder quitármelo de encima, p
ero resultó ser un error. Tom apenas se movió como su estuviera en un toro mecánico en la velocidad más baja, pero no le gustó mi rebeldía. Todavía con una mano en mi barbilla, lanzó su otra mano hacia atrás y me agarró de los huevos. Jugó un poco con mi paquete para mejorar el agarre y apretó ambos testículos con fuerza. 

"¡Aaaagggghhhh!" fue lo único que salió de mi boca mientras mis bolas eran torturadas. 

"No te muevas Nando," me dijo Tom. "Creo que no entendiste cuando te dije que esta lucha vas a ser mi perra." Y apretó más mis huevos. Solté un gemido y usó la mano que tenía en mi barbilla para tapar mi boca. Se acercó a mi cara sin soltarme. "Tus huevos son míos hoy." 

En un movimiento que no puedo explicar, volteó su cuerpo para quedar viendo mis pies; su culo casi en mi cara. Sin soltarme de los huevos se puso a golpear mi abdomen, y cuando encogía mis piernas como instinto para tratar de protegerme, solo tenía que apretarme más de las bolas y estirarlas hacia arriba para dejar libre otra vez el espacio y golpear mi abdomen más. 

Por fin me soltó y se levantó. Me tomó inmediatamente de los pelos y me llevó hasta las cuerdas. Todo mi cuerpo estaba adolorido ahora. Mis músculos no reaccionaban. Me aventó de espaldas hacia las cuerdas, y pasé mis brazos por encima de la cuerda superior. Tom se puso frente a mí como si me fuera a abrazar pasando sus manos hacia mi espalda. Bajó la cuerda superior y amarró mis brazos entre la segunda y la tercera cuerda. No era que no me pudiera zafar de ese amarre, pero estaba muy cansado para intentarlo. Quedé de rodillas con los brazos estirados a los lados. 

Tom empezó a patearme el pecho y el estómago. Cada golpe me quitaba más fuerzas. Luego Tom se fue al otro lado de las cuerdas, para quedar detrás de mí. Puso sus manos en mi barbilla de nuevo y empezó a jalar hacia él. Mi cuerpo se arqueó hacía atrás, mi espalda estaba en agonía. Tom me mantuvo así un rato, mientras yo solo soltaba gemidos de dolor. Mi cabeza se fue hasta atrás y mi cuerpo se arqueó hacia arriba. Tom jaló más mi barbilla y luego me soltó. Aliviado regresé a mi posición, hincado sobre la lona y mi cara viendo hacia abajo. 

Luego me dio un golpe entre las piernas por detrás. No me esperaba ese golpe que dolió mucho. Instintivamente junté mis rodillas. Tom pasó su brazo alrededor de mi cintura y bajó su mano lentamente hasta mi paquete. "¿Qué tenemos aquí?" preguntó irónicamente. Comenzó a abrir y cerrar su mano en mi paquete estrujando todo lo que encontraba. A veces no me dolía porque me agarraba la verga, pero cuando le atinaba a uno o a ambos huevos, el dolor era irreal. Después de un rato decidió fijar bien el agarre en mis huevos y apretar fuertemente sin que yo pudiera defenderme. Antes de soltarlos los torció para aumentar el dolor (si es que fuera posible aumentarlo). Me soltó y me dejó ahí colgado mientras caminaba alrededor de las cuerdas y se ponía frente a mí.

Yo seguía hincado y mirando hacia abajo cuando vi que sus pies estaban llegaban hasta mí. Levanté la cara y vi justo delante de mis ojos el paquete gordo de Tom. Lo único que pude pensar es que quería soltarle un golpe fuerte y directo en medio de las piernas. Me hubiera encantado ver la cara de sorpresa de Tom, echando el culo para atrás y agarrándose los huevos mientras se hundía de dolor. Pero eso quedó solo en mi imaginación.

"Párate," me dijo Tom. Yo quería obedecer inmediatamente pero me tardé por el dolor que sentía y la incomodidad de tener los brazos entre las cuerdas. A Tom no le gustó mi lentitud. Puso dos dedos en mis fosas nasales y me obligó a ponerme de pie. Luego puso sus manos en mi pecho clavando sus dedos detrás de mis músculos. "Así me gusta verte," me dijo. "Indefenso". Se alejó un paso, me tomó de una pierna y la levantó haciéndola un poco hacia un lado para darme una patada en los huevos. La patada me pegó directamente en ambos testículos. Traté de juntar mis piernas pero Tom era tan fuerte que no pude soltarme de su mano. Me dio otro golpe con el brazo que tenía suelto: lo pasó justo entre mis piernas y me levantó del impulso. Mis brazos se zafaron de las cuerdas y mi cuerpo salió volando quedando yo colgado en su espalda alta con mi paquete en su hombro. Tom dio unos cuantos saltos, en cada uno mi paquete se estrellaba contra su hombro. Y luego me aventó a la lona.

Caí de espaldas. Tom no perdió tiempo y me empezó a patear en la espalda baja. "¿Qué más te hago, Nando?" preguntó. "¿Qué otra manera de humillarte se te ocurre?" No contesté. Pero pronto recibí la respuesta. Tom puso sus rodillas en mi espalda, tomó mis pies y los puso en cruz, y los entrelazó con una de sus piernas. Me tomó de la barbilla y me hizo rodar para quedar él de espaldas en el piso con sus rodillas en mi espalda, y yo totalmente arqueado con una mano suya en mi barbilla y la otra en mis pies. Luego soltó mis pies y su mano voló a mi paquete y lo comenzó a jalar hacia él.

Afortunadamente esa tortura no duró mucho tiempo (si a un minuto y medio se le puede decir poco tiempo) porque no era muy cómoda la posición para Tom. Otra vez me estrellé contra la lona cuando me soltó, cayendo boca abajo.

Para continuar y sin dejarme descansar, me levantó del pelo y me llevó contra las cuerdas. Mis axilas en la tercera cuerda y mis brazos colgado hacia enfrente. Me levantó de las piernas para quedar flotando boca abajo y me dio una patada en los huevos. Mis manos quisieron llegar a cubrir mi bulto, pero las cuerdas limitaban su alcance. Tom me dio otra patada en los huevos. Mi cuerpo se encogió. Levanté el culo y traté de llevar mis rodillas al estómago. Por fin reaccioné y pude liberarme de las cuerdas pasando mis brazos por encima y caí al suelo cubriéndome de más ataques a mis genitales por parte de Tom.

No pasó mucho tiempo antes de que sintiera que Tom estaba a un lado mio, en cuclillas. Luego bajó su rodilla sobre mi cabeza y presionó. Con mi mano traté de liberar un poco la presión para quitar mi cabeza de ahí, pero Tom no me dejó. Por fin se levantó y soltó una órden: "Quítate las mallas, Nando," me dijo con voz firme. Yo no di ninguna señal de haberlo escuchado. Entonces Tom se colocó detrás de mi cabeza, me hizo sentarme en la lona con su rodilla en mi espalda, y pasó sus brazos por debajo de los míos hasta que llegaron sus manos a mis pechos, y comenzó a pellizcar mis pezones muy fuertemente, y me ordenó de nuevo que me quitara las mallas.

"Ahhhhhhh," grité al sentir la tortura en mis pechos.
"¿Te vas a quitar las mallas?" preguntó Tom.
"Sí, sí, suéltame ya," supliqué.
"¡Quítatelas!"

Comencé a bajar las mallas como pude y Tom me soltó. Instintivamente llevé mis manos a mis pezones, pero Tom me advirtió que si no me quitaba las mallas me iba a dejar las tetillas moradas. Entonces me levanté como pude y continué bajandolas.

Cuando tenía las mallas en los tobillos, y batallaba para sacarlas sobre las botas que tenía puestas, Tom me atacó y caí al piso. Con su mano tomó las mallas todavía atoradas en mis tobillos. Mis pies se levantaron, ligeramente abiertos. Tom no dudó y dejó caer su pie sobre mis huevos. El dolor fue automático. Tom puso más presión sobre mi paquete mientras intentaba retirar mis mallas completamente. No supe cuanto tiempo dejó su bota en mis testículos, pero me dolió mucho. Me pisaba y ponía más presión cuando jalaba las mallas para retirarlas de mis botas. Al final cayeron mis pies a cada lado de Tom mientras su bota todavía pisaba los shorts que tenía puestos.

Quitó su pie de mi bulto, yo llevé mis manos para cubrirme pero Tom me levantó. Me llevó a las cuerdas y antes de que pudiera reaccionar me dio dos fuertes puñetazos en los huevos. Yo me caí de rodillas en el piso y llevé mi cabeza a la lona. Tom aprovechó para meter su mano entre mis piernas, por detrás, y buscar mis huevos, que eran más fáciles de agarrar con solo los tight shorts que traía. Los apretó, causándome mucho dolor. Yo grité y me vi obligado a levantar mi trasero por el castigo de Tom. Me quedé con las manos y los pies en el piso; mi cuerpo en forma de V invertida. Tom no me soltó. Apretó más fuerte y movió su mano para torturar más mis testículos. Y luego levantó más su mano con mis huevos atrapados, y mis pies dejaron de tocar el suelo.

Totalmente sometido al dolor no pude más que soltar gemidos y soportar la tortura esperando que Tom me soltara pronto. Afortunadamente no tuve que esperar mucho más antes de que lo hiciera.

Cuando por fin mis huevos se vieron libres de la garra de Tom, caí al suelo en posición fetal y me quedé así durante unos momentos. Luego Tom me puso sobre mi espalda, se sentó en mi pecho con su bulto a centímetros de mi cara. Yo no podía moverme y en realidad no quería saber nada; solo podía sentir el dolor en mis huevos.

Tom golpeó la lona una vez:
"¡Uno!"
De nuevo:
"¡Dos!"
Y una vez más:
"¡Tres! Perdiste, Nando."

Yo tenía mis ojos cerrados. Tom me agarró del pelo y movió un poco mi cabeza. "¿Lo dejamos así por hoy, o quieres que pasemos a la segunda caída?" Yo solo moví mi cabeza de un lado al otro. "Muy bien, aquí lo dejamos." Luego se levantó y salió del cuarto, dejándome tirado y pensando si mis testículos todavía servían para algo.









miércoles, 12 de junio de 2019

Janos vs Szandor LaVey (el castigo de Rapha) Parte 1/2


“Excelente,” pensó Roger. Al parecer todo había salido como lo planearon. Kuba definitivamente no se veía cómodo, caminaba raro. No pudo evitar mirar fijamente a su entrepierna, se veía extraña, como si no tuviera ropa interior y sin embargo no se movía su paquete. 

El luchador se tardó más de lo normal en llegar al ring. Saludó a todos los niños que se acercaron a él. Roger lo espero con impaciencia. Sabía exactamente lo que estaba pasando y tenía muchas ganas de que empezara la lucha. El nombre del luchador que se hacía llamar “Janos” en el ring, era Raphael, pero todos le decían Kuba, porque era cubano. Desde hacía algunos años se había convertido en un luchador muy popular, siempre luchando del lado de los ‘técnicos’, por lo que era considerado el héroe en esta pelea. Roger, quien su nombre de luchador era Szandor LaVey, desde hacía mucho que era rudo, y también desde hacía mucho le gustaba ser el villano, sobre todo por las trampas que tenía “permitido” hacer para dar un buen espectáculo. 

El referí, conocido como La Anguila, también era ya muy famoso en la arena. Ahí todos se conocían, los referís, los luchadores y hasta los anunciantes. No era raro encontrar a dos o más luchadores en algún evento social. Pero esta noche pasaba algo fuera de lo común. La Anguila también notó algo raro en el paquete de Kuba, pero no se atrevió a poner mucha atención. Cuando subió al ring y el anunciante lo presentó al público fue más evidente, parecía que tuviera una semi erección, aunque claramente eran los testiculos los que se notaban sobre las mallas. 

“Lucharaaaaaaaaaaan, a ganar dos de tres caídas y sin límite de tiempo. En una lucha ‘mano a mano’, en esta esquina, el terror de las tinieblas: Szandoooooooooor LaVeeeeeeeeyy. Y en esta otra, el ídolo de Cuba: Jaaanooooooooos,” gritaba el anunciante. Al escuchar su nombre, Raphael subió a la segunda cuerda en la esquina del ring y levantó los brazos. El anunciante todavía estaba hablando, presentando a los seconds, cuando Roger tomó a Raphael de las mallas y lo tiró a la lona. Acto seguido lo levantó y lo azotó contra el esquinero. Rapha, un poco desconcertado, pero acostumbrado a eso, comenzó a dar el espectáculo. 

Como en cada lucha los golpes no son tan dolorosos como los hacen ver los luchadores, ni tan inofensivos como muchos decían que eran. Los golpes dolían, pero el punto importante es que fueran escandalosos, que hicieran más ruido que daño, y los luchadores tenían que actuar como si fuera un dolor insoportable. Y aunque a veces no resultaba todo como se planeaba, rara vez alguien salía lastimado. 

Después de la reacción de desconcierto esperada de Rapha, Roger le dio un golpe con su antebrazo en el pecho. Luego lo tomó de un brazo y lo lanzó contra la esquina contraria, y se propuso a hacer lo mismo, pero cuando iba a caer sobre Rapha, este se quitó y Roger se estrelló contra el esquinero. Luego Rapha tomó a Roger para aplicar el mismo movimiento pero Roger reaccionó y le dio la vuelta para que fuera Rapha quien se estrellara de nuevo de espaldas al esquinero. Pero esta vez en vez de caer con su antebrazo en el pecho de Rapha, Roger decidió bajar el brazo y estrellar el dorso de su mano contra el paquete descubierto de Raphael.

“¡Ough!” gritó Rapha mientras se encogía hacia adelante antes de caer al suelo cubriéndose los huevos. 

“¡Faul!” gritaba el público, al tiempo que Roger sonreía levantando ambos brazos. La reacción de Kuba era justo la que esperaba. Sabia que La Anguila le llamaría la atención, pero al ser un golpe que normalmente es muy débil, solo sería una advertencia simulada; La Anguila no podía saber qué Rapha estaba sumamente adolorido. 

A partir de entonces Roger mantendría los golpes bajos, subiendo la intensidad cada vez para disfrazar el hecho de que sabía cuanto dolor le había causado a al cubano. 

Lo siguiente que hizo fue aplicar una llave mientras Rapha estaba todavía en el suelo. No esperaba que Rapha se rindiera, era solo una forma de no verse muy obvio en su plan. Después lo levantó, lo aventó contra las cuerdas y le dio unas patadas voladoras justo en el pecho. Rapha salió volando hacia atrás rebotando en las cuerdas de nuevo mientras Roger se acercaba a él. Lo tomó de un brazo, lo torció y cuando Kuba se agachó por instinto le dio una patada en el abdomen. Ahora con el luchador técnico ya debilitado por los golpes, lo llevó otra vez al esquinero. Pasó sus manos por encima de la tercera cuerda y los estiró hacia él, pasándolos entre la segunda y tercera cuerda. Esto hizo que Rapha  se arqueara hacia adelante, y para lastimar más a su oponente, Roger le clavó una rodilla en el abdomen. Esto fue excusa para  no verse muy evidente cuando aplicara el castigo que realmente quería aplicar. Unos segundos después de acomodar su rodilla justo arriba del ombligo de Rapha, lanzó una ligera patada que estrelló su espinilla entre las piernas del cubano. 

“¡Ouh! No, no,” decía Rapha inmovilizado y con cara de susto. Pero Roger no se detuvo, y comenzó a mover su pierna hacia los lados y hacía arrriba y abajo, de modo que aplastaba el bulto de Rapha. Todo esto lo hacía sin dejar de sonreír, mientras que Rapha comenzaba a gritar más desesperado: “para, para, para, para, ¡aaaaggghhhh!”

La Anguila se acercó a Roger para decirle que soltara a Kuba, y a pesar de que trató de defenderse diciendo que no estaba haciendo nada indebido, el referí empezó a contar hasta diez como ultimátum para que soltara a "Janos". Entonces Roger bajó su pie hasta la lona, sin soltar a Rapha de las manos, pero una vez que La Anguila se alejó solo un poco, le puso la rodilla entre las piernas, sin llegar a darle un rodillazo en seco, pero presionó su bulto hacia arriba hasta que Rapha quedó suspendido, sin tocar el suelo con los pies, solo sostenido por la rodilla de Roger presionando su paquete. 

"¡¡¡Ouuuhhaaaaaaagggrrrr!!!" gritó Rapha durante los 10 segundos que duró el castigo. Luego Roger lo soltó completamente y Rapha cayó de rodillas al piso, con las dos manos en sus huevos, y luego se dejó caer completamente en la lona. 

Roger lo acomodó boca arriba, y se puso encima de él. Rapha ni siquiera puso resistencia. Normalmente cuando un luchador recibía un faul, este no era muy intenso, y el luchador caía al piso pataleando y revolcándose en la lona exagerando la reacción ante el dolor de testículos. Pero en esta ocasión, Rapha sentía tanto dolor que ni siquiera se podía mover. Esperó a que contaran las tres palmadas para que acabara la primera caída, escuchó la campana, y sintió que Roger se apoyaba sobre él para levantarse: una mano sobre el pecho,y la otra, claro, en su paquete. Rapha gimió de dolor y solo se giró hacía un costado para esperar que la agonía se disipara.


23 minutos antes

Rapha estaba en su vestidor terminando de ponerse las botas para salir a luchar. Estaba solo, cerrando su locker cuando entró Karen, una luchadora muy guapa que conocía desde hacía algunos años. Era la ex pareja de Roger, el luchador contra el que Rapha iba a luchar en apenas unos minutos. 

A Rapha le sorprendió verla ahí, normalmente las mujeres no entraban al vestidor de los luchadores, pero cuando lo saludó con un "hola, guapo" y lo besó en la boca, no le importó mucho. Rapha se dejó llevar porque desde hacía mucho le gustaba Karen, pero como tenía novio, no se había dejado seducir, y ahora que era ella la que se acercaba y aparte llevaba ya tres semanas que había terminado con Roger, no desaprovechó la oportunidad. No entendía por qué se lanzaba tan efusivamente sobre él, pero en ese momento no le importaba.

Karen no se limitó y después de pasar sus manos por el torso y la cintura de Rapha, llegó a su paquete y lo agarró con fuerza.  Rapha abrió los ojos ante el agarrón inesperado, y cuando empezó a sentir una erección decidió parar. Karen ya estaba metiendo su mano dentro de las mallas de Rapha, quien las tomó con sus manos y le pidió que parara. 

“Voy a salir al ring en unos minutos,” le dijo respirando rápido. 

“En diez minutos exactamente,” contestó Karen. “Suficiente para hacer que te vengas. Es de buena suerte, para que no te lastimes.” 

Karen, lo miró lujuriosamente mientras metía sus manos de nuevo dentro de las mallas de Rapha, y este, sin estar seguro de que fuera una buena idea, se dejaba llevar por la situación. Karen agarró su miembro y lo empezó a frotar con sus manos mientras se ponía duro. Besó a Rapha en la boca una vez más y lo llevó hasta una silla donde lo empujó para que se sentara. Karen agarró todo el sexo de Rapha con las dos manos y se metió el miembro en la boca. Con las manos jugaba con los huevos, jalándolos y apretándolos un poco. Rapha se dejaba llevar, estaba disfrutando mucho la situación. Cerró los ojos y echó su cabeza hacia atrás. Después de unos momentos de disfrutar el sexo oral que le proporcionaban abrió los ojos porque sintió que pronto se iba a venir. Lo que vió no le gustó nada. Un luchador estaba detrás de él listo para atacarlo. Antes de que pudiera reaccionar ya tenía un brazo alrededor de su cuello. Segundos después estaba inconsciente sentado en la silla con sus partes al aire. 

"Te tardaste," dijo Karen mientras se limpiaba la boca.

"Perdón," contestó el luchador al que llamaban Big Juarez y quien iba a ser el second de Roger esa noche, "La Anguila me entretuvo y quería que le ayudara con unas cosas".

"Bueno, ya, pásame la cuerda," dijo Karen.

Janos con los testículos amarrados
Big Juarez sacó una agujeta de botas de lucha de su bolsa y se las entregó a Karen. Karen la tomó y comenzó a preparar su objetivo. Le acomodó las lycras a Rapha como si lo estuviera vistiendo. El miembro de Rapha todavía estaba semi erecto. Karen agarró los testiculos de Rapha sobre las lycras y comenzó a amarrarlos con las agujeta. No era una tarea fácil, los huevos de Rapaha eran grandes y Karen tenía que dar varias vueltas para que no pudiera librarse del amarre fácilmente. Hizo un nudo corredizo y atrapó los testículos con el, luego lo apretó y dio varias vueltas con lo que quedaba de cuerda para terminar con un nudo fuerte que Rapha no podría deshacer en poco tiempo. 

Al terminar, Karen le puso las mallas de nuevo. El bulto de Rapha se veía extraño, muy grande y no uniforme como normalmente se ven los paquetes de los luchadores. Big Juárez y Karen se apuraron a salir del vestidor antes de que Rapha despertara, dejándolo solo en una esquina.

Rapha se despertó con una cachetada que le dio Sergio, su second. No sabía qué había pasado. 

"¿Qué pasó, Kuba?" le dijo Sergio, a quien llamaban Rondo. "¿Qué te pasó?"

Rapha se despertó atontado, sin saber qué hacía casi recostado en la silla del vestidor. Luego trató de levantarse poco a poco, y sintió una fuerte incomodidad en su entrepierna. 

"Ya tienes que salir," le decía Sergio. 

"No puedo, me hicieron algo," dijo Rapha alarmado.

"Cómo que te hicieron algo, tienes que salir ya, te están esperando y ya sabes cómo se ponen con la puntualidad, la arena está llena," dijo Sergio.

"Sí, pero algo me hicieron en los huevos," contestó Rapha agarrando su paquete. "Me amarraron los huevos."

"¿Te amarraron que? ¿Quién?"

"Karen, estaba aquí. Me estaba dando una mamada y luego ya no me acuerdo, y me desperté así." Dijo Rapha mientras se bajaba la malla para mostrarle a Sergio.

"¡Wow, amigo, quítate eso o estás jodido!" 

"Ayúdame, mamón."
"Te quiero mucho Kuba, pero no te voy a tocar ahí."

Rapha hizo un esfuerzo por librarse de esa cuerda alrededor de sus testículos pero todo fue inútil. 

"No puedo salir así. Retrasa la lucha."

"No puedo, Kuba, ya está retrasada la lucha. Me mandaron a buscarte y me amenazaron con cobrarnos una multa si no salías ya."

"Pero no puedo salir así," dijo Rapha.

"Pues vas a tener que hacerlo, amigo," dijo Sergio. "Protégete bien."

Rapha salió al cuadrilátero y Roger supo que lo tenía a su merced. Rapha sabía que estaba a su merced. Dentro de sus mallas su paquete estaba envuelto como regalo para que con solo tocarlo le causara gran dolor. Rapha sabía que no iba a ser una lucha fácil, y creía que lo mejor era soportarlo todo hasta que terminara. 



Sonó el silbato y la segunda caída comenzó. 



CONTINUARÁ...

Man of the North (part 2 of 3)

 (This story starts with "Man of the North (part 1 of 3)") That afternoon I went to see my uncle. I was surrounded right away ; I ...