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miércoles, 12 de junio de 2019

Janos vs Szandor LaVey (el castigo de Rapha) Parte 1/2


“Excelente,” pensó Roger. Al parecer todo había salido como lo planearon. Kuba definitivamente no se veía cómodo, caminaba raro. No pudo evitar mirar fijamente a su entrepierna, se veía extraña, como si no tuviera ropa interior y sin embargo no se movía su paquete. 

El luchador se tardó más de lo normal en llegar al ring. Saludó a todos los niños que se acercaron a él. Roger lo espero con impaciencia. Sabía exactamente lo que estaba pasando y tenía muchas ganas de que empezara la lucha. El nombre del luchador que se hacía llamar “Janos” en el ring, era Raphael, pero todos le decían Kuba, porque era cubano. Desde hacía algunos años se había convertido en un luchador muy popular, siempre luchando del lado de los ‘técnicos’, por lo que era considerado el héroe en esta pelea. Roger, quien su nombre de luchador era Szandor LaVey, desde hacía mucho que era rudo, y también desde hacía mucho le gustaba ser el villano, sobre todo por las trampas que tenía “permitido” hacer para dar un buen espectáculo. 

El referí, conocido como La Anguila, también era ya muy famoso en la arena. Ahí todos se conocían, los referís, los luchadores y hasta los anunciantes. No era raro encontrar a dos o más luchadores en algún evento social. Pero esta noche pasaba algo fuera de lo común. La Anguila también notó algo raro en el paquete de Kuba, pero no se atrevió a poner mucha atención. Cuando subió al ring y el anunciante lo presentó al público fue más evidente, parecía que tuviera una semi erección, aunque claramente eran los testiculos los que se notaban sobre las mallas. 

“Lucharaaaaaaaaaaan, a ganar dos de tres caídas y sin límite de tiempo. En una lucha ‘mano a mano’, en esta esquina, el terror de las tinieblas: Szandoooooooooor LaVeeeeeeeeyy. Y en esta otra, el ídolo de Cuba: Jaaanooooooooos,” gritaba el anunciante. Al escuchar su nombre, Raphael subió a la segunda cuerda en la esquina del ring y levantó los brazos. El anunciante todavía estaba hablando, presentando a los seconds, cuando Roger tomó a Raphael de las mallas y lo tiró a la lona. Acto seguido lo levantó y lo azotó contra el esquinero. Rapha, un poco desconcertado, pero acostumbrado a eso, comenzó a dar el espectáculo. 

Como en cada lucha los golpes no son tan dolorosos como los hacen ver los luchadores, ni tan inofensivos como muchos decían que eran. Los golpes dolían, pero el punto importante es que fueran escandalosos, que hicieran más ruido que daño, y los luchadores tenían que actuar como si fuera un dolor insoportable. Y aunque a veces no resultaba todo como se planeaba, rara vez alguien salía lastimado. 

Después de la reacción de desconcierto esperada de Rapha, Roger le dio un golpe con su antebrazo en el pecho. Luego lo tomó de un brazo y lo lanzó contra la esquina contraria, y se propuso a hacer lo mismo, pero cuando iba a caer sobre Rapha, este se quitó y Roger se estrelló contra el esquinero. Luego Rapha tomó a Roger para aplicar el mismo movimiento pero Roger reaccionó y le dio la vuelta para que fuera Rapha quien se estrellara de nuevo de espaldas al esquinero. Pero esta vez en vez de caer con su antebrazo en el pecho de Rapha, Roger decidió bajar el brazo y estrellar el dorso de su mano contra el paquete descubierto de Raphael.

“¡Ough!” gritó Rapha mientras se encogía hacia adelante antes de caer al suelo cubriéndose los huevos. 

“¡Faul!” gritaba el público, al tiempo que Roger sonreía levantando ambos brazos. La reacción de Kuba era justo la que esperaba. Sabia que La Anguila le llamaría la atención, pero al ser un golpe que normalmente es muy débil, solo sería una advertencia simulada; La Anguila no podía saber qué Rapha estaba sumamente adolorido. 

A partir de entonces Roger mantendría los golpes bajos, subiendo la intensidad cada vez para disfrazar el hecho de que sabía cuanto dolor le había causado a al cubano. 

Lo siguiente que hizo fue aplicar una llave mientras Rapha estaba todavía en el suelo. No esperaba que Rapha se rindiera, era solo una forma de no verse muy obvio en su plan. Después lo levantó, lo aventó contra las cuerdas y le dio unas patadas voladoras justo en el pecho. Rapha salió volando hacia atrás rebotando en las cuerdas de nuevo mientras Roger se acercaba a él. Lo tomó de un brazo, lo torció y cuando Kuba se agachó por instinto le dio una patada en el abdomen. Ahora con el luchador técnico ya debilitado por los golpes, lo llevó otra vez al esquinero. Pasó sus manos por encima de la tercera cuerda y los estiró hacia él, pasándolos entre la segunda y tercera cuerda. Esto hizo que Rapha  se arqueara hacia adelante, y para lastimar más a su oponente, Roger le clavó una rodilla en el abdomen. Esto fue excusa para  no verse muy evidente cuando aplicara el castigo que realmente quería aplicar. Unos segundos después de acomodar su rodilla justo arriba del ombligo de Rapha, lanzó una ligera patada que estrelló su espinilla entre las piernas del cubano. 

“¡Ouh! No, no,” decía Rapha inmovilizado y con cara de susto. Pero Roger no se detuvo, y comenzó a mover su pierna hacia los lados y hacía arrriba y abajo, de modo que aplastaba el bulto de Rapha. Todo esto lo hacía sin dejar de sonreír, mientras que Rapha comenzaba a gritar más desesperado: “para, para, para, para, ¡aaaaggghhhh!”

La Anguila se acercó a Roger para decirle que soltara a Kuba, y a pesar de que trató de defenderse diciendo que no estaba haciendo nada indebido, el referí empezó a contar hasta diez como ultimátum para que soltara a "Janos". Entonces Roger bajó su pie hasta la lona, sin soltar a Rapha de las manos, pero una vez que La Anguila se alejó solo un poco, le puso la rodilla entre las piernas, sin llegar a darle un rodillazo en seco, pero presionó su bulto hacia arriba hasta que Rapha quedó suspendido, sin tocar el suelo con los pies, solo sostenido por la rodilla de Roger presionando su paquete. 

"¡¡¡Ouuuhhaaaaaaagggrrrr!!!" gritó Rapha durante los 10 segundos que duró el castigo. Luego Roger lo soltó completamente y Rapha cayó de rodillas al piso, con las dos manos en sus huevos, y luego se dejó caer completamente en la lona. 

Roger lo acomodó boca arriba, y se puso encima de él. Rapha ni siquiera puso resistencia. Normalmente cuando un luchador recibía un faul, este no era muy intenso, y el luchador caía al piso pataleando y revolcándose en la lona exagerando la reacción ante el dolor de testículos. Pero en esta ocasión, Rapha sentía tanto dolor que ni siquiera se podía mover. Esperó a que contaran las tres palmadas para que acabara la primera caída, escuchó la campana, y sintió que Roger se apoyaba sobre él para levantarse: una mano sobre el pecho,y la otra, claro, en su paquete. Rapha gimió de dolor y solo se giró hacía un costado para esperar que la agonía se disipara.


23 minutos antes

Rapha estaba en su vestidor terminando de ponerse las botas para salir a luchar. Estaba solo, cerrando su locker cuando entró Karen, una luchadora muy guapa que conocía desde hacía algunos años. Era la ex pareja de Roger, el luchador contra el que Rapha iba a luchar en apenas unos minutos. 

A Rapha le sorprendió verla ahí, normalmente las mujeres no entraban al vestidor de los luchadores, pero cuando lo saludó con un "hola, guapo" y lo besó en la boca, no le importó mucho. Rapha se dejó llevar porque desde hacía mucho le gustaba Karen, pero como tenía novio, no se había dejado seducir, y ahora que era ella la que se acercaba y aparte llevaba ya tres semanas que había terminado con Roger, no desaprovechó la oportunidad. No entendía por qué se lanzaba tan efusivamente sobre él, pero en ese momento no le importaba.

Karen no se limitó y después de pasar sus manos por el torso y la cintura de Rapha, llegó a su paquete y lo agarró con fuerza.  Rapha abrió los ojos ante el agarrón inesperado, y cuando empezó a sentir una erección decidió parar. Karen ya estaba metiendo su mano dentro de las mallas de Rapha, quien las tomó con sus manos y le pidió que parara. 

“Voy a salir al ring en unos minutos,” le dijo respirando rápido. 

“En diez minutos exactamente,” contestó Karen. “Suficiente para hacer que te vengas. Es de buena suerte, para que no te lastimes.” 

Karen, lo miró lujuriosamente mientras metía sus manos de nuevo dentro de las mallas de Rapha, y este, sin estar seguro de que fuera una buena idea, se dejaba llevar por la situación. Karen agarró su miembro y lo empezó a frotar con sus manos mientras se ponía duro. Besó a Rapha en la boca una vez más y lo llevó hasta una silla donde lo empujó para que se sentara. Karen agarró todo el sexo de Rapha con las dos manos y se metió el miembro en la boca. Con las manos jugaba con los huevos, jalándolos y apretándolos un poco. Rapha se dejaba llevar, estaba disfrutando mucho la situación. Cerró los ojos y echó su cabeza hacia atrás. Después de unos momentos de disfrutar el sexo oral que le proporcionaban abrió los ojos porque sintió que pronto se iba a venir. Lo que vió no le gustó nada. Un luchador estaba detrás de él listo para atacarlo. Antes de que pudiera reaccionar ya tenía un brazo alrededor de su cuello. Segundos después estaba inconsciente sentado en la silla con sus partes al aire. 

"Te tardaste," dijo Karen mientras se limpiaba la boca.

"Perdón," contestó el luchador al que llamaban Big Juarez y quien iba a ser el second de Roger esa noche, "La Anguila me entretuvo y quería que le ayudara con unas cosas".

"Bueno, ya, pásame la cuerda," dijo Karen.

Janos con los testículos amarrados
Big Juarez sacó una agujeta de botas de lucha de su bolsa y se las entregó a Karen. Karen la tomó y comenzó a preparar su objetivo. Le acomodó las lycras a Rapha como si lo estuviera vistiendo. El miembro de Rapha todavía estaba semi erecto. Karen agarró los testiculos de Rapha sobre las lycras y comenzó a amarrarlos con las agujeta. No era una tarea fácil, los huevos de Rapaha eran grandes y Karen tenía que dar varias vueltas para que no pudiera librarse del amarre fácilmente. Hizo un nudo corredizo y atrapó los testículos con el, luego lo apretó y dio varias vueltas con lo que quedaba de cuerda para terminar con un nudo fuerte que Rapha no podría deshacer en poco tiempo. 

Al terminar, Karen le puso las mallas de nuevo. El bulto de Rapha se veía extraño, muy grande y no uniforme como normalmente se ven los paquetes de los luchadores. Big Juárez y Karen se apuraron a salir del vestidor antes de que Rapha despertara, dejándolo solo en una esquina.

Rapha se despertó con una cachetada que le dio Sergio, su second. No sabía qué había pasado. 

"¿Qué pasó, Kuba?" le dijo Sergio, a quien llamaban Rondo. "¿Qué te pasó?"

Rapha se despertó atontado, sin saber qué hacía casi recostado en la silla del vestidor. Luego trató de levantarse poco a poco, y sintió una fuerte incomodidad en su entrepierna. 

"Ya tienes que salir," le decía Sergio. 

"No puedo, me hicieron algo," dijo Rapha alarmado.

"Cómo que te hicieron algo, tienes que salir ya, te están esperando y ya sabes cómo se ponen con la puntualidad, la arena está llena," dijo Sergio.

"Sí, pero algo me hicieron en los huevos," contestó Rapha agarrando su paquete. "Me amarraron los huevos."

"¿Te amarraron que? ¿Quién?"

"Karen, estaba aquí. Me estaba dando una mamada y luego ya no me acuerdo, y me desperté así." Dijo Rapha mientras se bajaba la malla para mostrarle a Sergio.

"¡Wow, amigo, quítate eso o estás jodido!" 

"Ayúdame, mamón."
"Te quiero mucho Kuba, pero no te voy a tocar ahí."

Rapha hizo un esfuerzo por librarse de esa cuerda alrededor de sus testículos pero todo fue inútil. 

"No puedo salir así. Retrasa la lucha."

"No puedo, Kuba, ya está retrasada la lucha. Me mandaron a buscarte y me amenazaron con cobrarnos una multa si no salías ya."

"Pero no puedo salir así," dijo Rapha.

"Pues vas a tener que hacerlo, amigo," dijo Sergio. "Protégete bien."

Rapha salió al cuadrilátero y Roger supo que lo tenía a su merced. Rapha sabía que estaba a su merced. Dentro de sus mallas su paquete estaba envuelto como regalo para que con solo tocarlo le causara gran dolor. Rapha sabía que no iba a ser una lucha fácil, y creía que lo mejor era soportarlo todo hasta que terminara. 



Sonó el silbato y la segunda caída comenzó. 



CONTINUARÁ...

martes, 27 de febrero de 2018

Saliendo del Bar

Ibamos a ese bar seguido porque quedaba cerca del gimnasio. Ese día solo íbamos Aleks, el Turco y yo, pero había veces que podíamos ir hasta quince personas. Era un lugar cómodo, no muy grande y la botana que servían era buena. A veces hasta comprábamos una botella para pasarnos ahí varias horas. Nos gustaba mucho pasar el tiempo platicando hasta que cerraran. Los meseros y barmans nos conocían muy bien. 

Se estaba vaciando el bar cuando me di cuenta que unas personas en otra mesa nos estaban viendo. Al principio no dije nada, pero puse atención. Eran cinco hombres de entre 35 y 40 años de edad. Se veían corpulentos y fornidos, sin duda practicaban algún deporte y probablemente eran luchadores como nosotros. Nos volteaban a ver de vez en cuando y cuando vi que uno señalaba a nuestra mesa mientras le decía algo a otro decidí que tenía que avisarles al Turco y a Aleks, que los tenían de espaldas. 

"Atrás de ustedes hay una mesa con cinco cabrones que están hablando de nosotros," dije después de advertirles que no voltearan en ese momento, no quería provocar un enfrentamiento sin necesidad. Pero cuando Aleks volteó a verlos nos dijo que él los reconocía. 

"Yo sé quienes son, dos de ellos entrenaban conmigo hace varios años, los otros no estoy seguro quiénes sean, pero seguro son luchadores," nos dijo Aleks. 

"¿Alguna razón para preocuparnos?" preguntó el Turco. 

"Espero que no," dijo Aleks. 

"¿Como que esperas?" le pregunté, "¿crees que tendrían interés en nosotros aparte de lo que ya están diciendo?"

"No sé-" comenzó a decir Aleks cuando una mano cayó en su hombro y lo interrumpió. Nadie de nosotros se dio cuenta cuando los cinco hombres se levantaron y se acercaron a nuestra mesa. El que había agarrado a Aleks del hombro era el que se veía más fuerte, los otros cuatro se quedaron atrás de él. 

"¿Qué tal, Aleks?" dijo el hombre con una voz rasposa. "Qué casualidad venirte a encontrar aquí."

"Qué tal, Dumbo," contestó Aleks apenas volteando la cara suficiente para verlo de reojo, "yo siempre vengo aquí, creo que la casualidad es que hayas venido tú."

"Casualmente me acordé hoy de la última vez que peleamos juntos, y de cómo me dejaste morir," dijo ese que Aleks llamó Dumbo acercándose al oido de Aleks y sonriendo. Pude ver que tenía varios dientes metálicos. 

Aleks volteó la cara un poco más y movió su hombro para quitar la mano de Dumbo y le contestó. "En primer lugar yo no te dejé morir, segundo fue hace mucho tiempo, y tercero si tienes algún problema lo podemos arreglar en el ring."

El Turco y yo no contestamos nada pero nos pusimos de pie. Aleks nos dijo que nos sentáramos, pero en eso Dumbo levantó las manos a la altura de su cara mostrando las palmas y dijo con cara de gusto "¡Ahh! Con que tienes nuevas mascotas, ¡eh!" Aleks se puso de pie y se volteó para quedar de frente a él. "Ya te dije que si tienes algún problema me busques en el gimnasio. Ya sabes donde está y a que horas encontrarme."

De repente Dumbo agarró a Aleks de la camiseta con una mano y lo acercó a él. "Pues resulta que te encontré aquí, hijo de puta."

"¡Hey!" gritó, Javi, uno de los meseros que nos atendía, "ni se les ocurra empezar un pleito aquí. Afuera hagan lo que quieran. Aparte les quedan 15 minutos y ya se tienen que salir."
"Te salvaste, Aleks," dijo Dumbo retrocediendo a su mesa. "Por aquí te veo pronto," dijo y todos los que iban con él se alejaron a su mesa, en la que dejaron algunos billetes para pagar su cuenta y salieron del bar. 

Aleks, Turco y yo nos quedamos un poco más de tiempo terminando nuestras bebidas. Aleks nos contó un poco sobre quién era Dumbo y por qué había actuado de esa manera. Dumbo había entrenado con Aleks durante muchos años, cuando todavía estaba en la academia de João. Eran compañeros desde ese entonces y a veces luchaban juntos. 

João había conseguido inscribir a sus luchadores en un torneo de peleas clandestinas.  Había varias modalidades, como si fuera un estilo de lucha libre, pero con golpes y nockouts de verdad. Dumbo y Aleks eran sus mejores luchadores para pelear de parejas; habían entrenado juntos durante algunos años y se habían acoplado muy bien a su forma de luchar. 

Ronaldo Souza 'Dumbo' y Luke Rockhold 'Aleks' 
Aleks no nos contó mucho más de esas luchas, pero lo que sí mencionó fue la última vez que habían peleado juntos. Estaban en una jaula, de frente tenían a dos hermanos, que eran sus rivales. Se veían como luchadores callejeros, con tatuajes en todo el cuerpo, ultra musculosos, con la cara pintada, uno de ellos rapado por completo y el otro con una linea de cabello estilo mohawk. 

La lucha era de una modalidad extrema: los ganadores tenían que dejar inconscientes a los perdedores para ganar; João les había explicado eso, pero lo que no les dijo es se podían utilizar armas que pudieran esconderse en la ropa de lucha. Aleks y Dumbo no estaban preparados. Los hermanos Anaya, a quienes apodaban "los Canallas", tenían ropa especial para este tipo de luchas e incluso llevaban rodilleras y cintas en la cabeza. 

Ricardo Arona 'Anaya 1'

La pelea duró más de lo normal, pero al final Aleks y Dumbo perdieron. Las rodilleras y las botas de los Canallas tenían placas de metal. Cada patada y cada rodillazo que recibían Aleks y Dumbo les dolía diez veces más de lo normal. Para Aleks tres rodillazos seguidos en los huevos fue lo que lo tumbó, por lo menos por algunos minutos. Uno de los hermanos, el que estaba completamente rapado lo acorraló en un esquinero y después de golpearlo en el abdomen clavó su rodilla con toda la potencia que tenía entre las piernas de Alkes, y repitió eso dos veces más. Aleks tenía ya mucha resistencia a los golpes en los testículos gracias a la terapia que João le infringía, pero eso fue más de lo que pudo soportar. 


Brandon Sene 'Anaya 2'
Dumbo por su parte había sido aturdido por una patada que le dieron en la cabeza. Las placas de metal en las botas de los Canalllas conseguían su cometido. Con Aleks fuera de la pelea, aunque fuera por algunos minutos únicamente, consiguieron amarrar las manos de Dumbo detrás de su espalda. Una de las cintas que llevaban en la cabeza le inmovilizaba las dos manos juntas y la otra sujetaba las manos a la reja. Dumbo había quedado de rodillas con las manos por detrás sin poder moverse expuesto a lo que quisieran hacer con él. 

Normalmente en esas luchas los Canallas hubieran asfixiado a Dumbo hasta que quedara inconsciente para terminar la pelea triunfantes, pero estos hermanos tomaban su rol de tramposos muy en serio, y siguieron golpeando a Dumbo. Lo patearon entre las piernas con las placas de metal, haciendo explotar de dolor los huevos de Dumbo. Lo golpearon en la cara y en el estomago. Le clavaron las uñas en los pezones y le retorcieron las orejas. Le patearon con la punta del pie cada muslo, y luego su paquete. Dumbo perdió el conocimiento antes de ver cómo Aleks se levantaba y venía a defenderlo.

Aleks peleó contra los dos hermanos y estuvo a punto de asfixiar a uno hasta desmayarlo, si no fuera porque el otro reaccionó rápido y lo agarró entre las piernas por detrás. Apretó sus testículos lo más fuerte que pudo y lo obligó a soltar a su hermano. Aleks llevó sus dos manos entre sus piernas, tratando de zafar el puño que le estrujaba sus huevos. Después recibió un puñetazo en la cara de parte del otro Anaya a quien había estado ahorcando. Cayó al suelo. Los dos hermanos lo levantaron y lo colocaron con su espalda en su rodilla en forma de quebradora y se dieron gusto. Cada uno le detenía los brazos con una mano y la otra la usaban para golpearlo. Se turnaban para detenerlo de las rodillas y poder golpearlo como quisieran. Le dieron más de veinte golpes en el estómago, luego lo golpearon en los huevos la misma cantidad de veces. Uno de ellos lo tomó de la barbilla y lo obligó a arquearse más mientras el otro lo apretó de su paquete lo más fuerte que pudo, y luego lo empezó a torcer. Aleks empezó a gritar, y luego se desmayó. 

Rolando Souza 'Dumbo'
Pero aquello no había terminado ahí. João había apostado mucho en esa pelea, y no tenía como pagar. Cuando la lucha terminó tuvo que negociar de la peor manera que sabía. Ofreció a Aleks como moneda de cambio. El representante de los Canallas no desperdició la oportunidad y firmó el trato. Aleks estaría obligado a trabajar con ellos durante un año, sin condiciones. Para efectos prácticos, Aleks acababa de ser vendido como un esclavo. Incluso, inconsciente como estaba fue esposado y encadenado cuando se lo llevaron en una camioneta. Y João después le había dicho a Dumbo que Aleks los había dejado por irse con los Anaya; y esa fue la historia que él conoció: creía que Aleks se había rendido para salvarse y había dejado a Dumbo inconsciente y amarrado en el enjaulado. 

No se volvieron a ver sino hasta cinco años después, y para entonces Dumbo lo único que quería era vengarse de Aleks. Y aunque Aleks trató de explicarle lo que había sucedido, Dumbo nunca lo escuchó, y al parecer ahora si estaba dispuesto a cobrar esa revancha sin razón. 

El Turco y yo nos quedamos sin habla. Era una historia muy aterradora. Queríamos preguntar más sobre el año que tuvo que trabajar sin paga con los Canallas, pero el bar estaba a punto de cerrar y nos teníamos que ir. Terminamos lo que habíamos pedido y pagamos la cuenta. Cuando nos levantamos de la mesa éramos los últimos y los meseros ya estaban recogiendo las sillas del lugar. Nos despedimos de Javi y de los demás y salimos a la calle. Caminamos juntos hacia el gimnasio, yo había dejado mi coche ahí. Pero cuando dimos la vuelta en la esquina solo alcanzamos a dar diez pasos cuando alguien nos atacó por detrás. 

Yo sentí un golpe en la espalda, casi a la altura del cuello que me aventó hacia adelante y casi me caigo de boca en la banqueta. A pesar de tomarme por sorpresa, alcancé a ver que Aleks y el Turco también habían sido atacados. El Turco si rodó por la banqueta y quedó tirado de lado estupefacto por el golpe. Aleks estaba sometido por dos personas, uno lo agarraba del cuello y lo obligaba a doblarse hacia el frente, y el otro lo tomaba de un brazo y lo torcía hacia atrás de su espalda. Yo reaccioné aventándome contra la primera persona que vi tratando de soltar un golpe a su cara, pero sin darme cuenta alguien tomó mi brazo y evitó que esto sucediera, después me tomaron por el cuello con el otro brazo y me jalaron hacia atrás por lo que quedé inmovilizado. Todo esto me tomó desprevenido y no pude reaccionar bien.Con la mano que tenía libre traté de zafar el brazo que me ahorcaba, pero inmediatamente recibí un golpe en el estómago que me sacó el aire, y justo después sentí una mano que me agarraba el paquete y comenzaba a apretar mis huevos. 

Me sorprendió mucho el dolor en mis bolas porque yo llevaba puestos jeans, pero quien me agarró los huevos los sujetó perfectamente para que no se escaparan y la presión que aplicaron hizo que me paralizara del dolor. Junté mis piernas pero solo logre incomodar la mano de mi atacante. Luego sentí que jalaba todo mi paquete con fuerza para que quedara fuera de la presión que podía aplicar con mis piernas; yo seguí juntando mis piernas por instinto por lo que quedó mi paquete delante de mis muslos. 

El Turco no había podido reaccionar y había sido sometido por otra persona en el suelo. El pobre estaba sobre su espalda con alguien sentado sobre sus brazos y siendo golpeado en la cara. A pesar de que mi atacante me estaba exprimiendo los huevos con una mano y con la otra deteniendo mi cara, alcancé a ver que era Dumbo el que golpeaba al Turco. Y después de dejarlo golpeado en el piso se levantó y se acercó a Aleks, que también estaba sometido por dos personas. Se acercó por atrás y metió su mano entre las piernas de Aleks. Yo solo lo escuché gritar y vi como Dumbo lo levantaba del suelo sosteniéndolo solo de sus partes nobles. Cuando por fin me soltaron los huevos, después de un minuto, lo primero que hice fue levantar una pierna y cruzarla para proteger esa parte de mi cuerpo. Pero en seguida comenzaron a golpearme en el estómago una y otra y otra vez. 

No soporté mucho el dolor y pronto comencé a perder fuerza. Me golpearon muchas veces en el estómago, y ocasionalmente incluían un golpe entre mis piernas, justo cuando bajaba la pierna que me cubría. Lo último que sentí antes de que me soltaran fue un rodillazo que se clavó en mi entrepierna y aplastó lo que quedaba de mis huevos. Cuando no tuve el soporte de los brazos que me detenían me fui al suelo directamente. Me quedé tendido unos momentos y luego lo primero que hice fue llevarme las manos entre mis piernas girándome hacia un lado, pero un pie se apoyó en mi pecho y me obligó a quedarme de espaldas. 

A pesar del dolor alcancé a ver lo que sucedía con Aleks. Dumbo le soltó los testículos por fin, y les dijo a sus amigos que lo sujetaran parado. Los dos que lo estaban golpeando al inicio lo sostuvieron de los dos brazos y las dos piernas. Quedó totalmente abierto de manos y pies y levantado por los cabellos. Dumbo se acercó a él y le dio una patada en los huevos. Aleks trató de cerrar las piernas pero los amigos de Dumbo lo detenían firmemente. Después Dumbo lo golpeó dos veces en el estómago para rematar con un golpe en la cara. 

Cuando traté de moverme para levantarme, el que tenía un pie en mi pecho me dio una patada en la cara, y luego movió su pie a mi entrepierna y aplicó presión; otra vez estuve sometido y solo podía ver cómo golpeaban a Aleks. Dumbo se acercó a la cara de Aleks y lo agarró de la quijada. Fue la primera vez que lo escuché hablar:

"¿Qué se siente que te estén golpeando mientras se ríen de ti? ¡¿Eh?! ¡¿Qué se siente?!" le gritaba Dumbo. "¿Qué se siente que te dejen solo para que otros te golpeen? ¿Sabes lo que me hizo João cuando tú no estabas? Y según tú eras mi amigo. ¡No vales verga!" y terminando de insultarlo le dio un puñetazo directo en los huevos. El gemido que Aleks dejó escapar delataba lo fuerte que le habían pegado en sus partes nobles.

Yo seguía inmovilizado con un pie en mis huevos y mis dos manos sujetando el pie que me torturaba intentando inutilmente de disminuir la presión. No sabía qué era del Turco porque estaba fuera de mi campo visual. Pero de repente se esfumó la presión de mis huevos y sentí alivio. La persona que me estaba pisando mis bolas contra la calle salió volando, y vi que alguien atacó a Dumbo. Lo empujaron tan fuerte que salió volando y chocó contra un coche. Luego los que estaban sosteniendo a Aleks lo soltaron para poder reaccionar pero era demasiado tarde, uno de ellos recibió un rodillazo en los huevos que lo obligó a doblarse hacia adelante para cubrirse, al tiempo que el otro era agarrado de los pelos y su cabeza era forzada a estrellarse con la rodilla de su atacante. 

Cuando me pude levantar para evitar que el que me había sometido pudiera atacar a nuestro salvador vi quién era nuestro rescatista. Teo estaba con ropa deportiva golpeando al otro personaje que había recibido el rodillazo en los huevos. Yo alcancé a levantarme antes de que mi atacante reaccionara y le di un rodillazo directo en la cara cuando estaba tratando de ponerse de pie. Me aseguré que no se fuera a levantar pronto y corrí hacia donde estaba el Turco tirado sobre su espalda, pero su atacante ya no estaba sentado en su pecho, sino en su estomago, y ya no estaba viendo su cara sino que se había girado para quedar viendo a sus pies y lo tenía agarrado de los huevos mientras se los golpeaba con el otro puño. El Turco soltaba un "¡ough!" con cada golpe que recibía en los testículos. 

Wade Hayes 'Teo'

Corrí a ayudarlo, y el cabrón, que estaba muy entretenido torturando los testículos de mi amigo no se dio cuenta que venía yo corriendo para darle una patada justo en la cara que lo lanzó hacia atrás y lo dejó inconsciente. Acto seguido traté de ayudar al Turco a levantarse, pero no podía mover las manos de sus huevos. Le dije que se quedara ahí pero que estuviera pendiente por si alguno de los que estaban tirados se levantaban. 

Me giré para ver dónde estaba la acción y justo vi que mientras Teo seguía golpeando a uno de los dos que habían estado sujetando a Aleks, Dumbo se había puesto de pie y corría para taclear a Teo. Vi salir volando a Teo con el cuerpo de Dumbo abrazándolo por la cintura y estirado como si fuera un torpedo y sentí ganas de matarlo ahi mismo en ese momento. Dumbo cayó encima de Teo y enseguida levantó su rodilla para dejarla caer en el bulto de Teo. Teo soltó un grito de dolor, pero rápidamente  pudo cubrir su paquete lastimado porque llegué yo con la velocidad que pude tomar y pateé a Dumbo en las costillas. Dumbo rodó y yo lo seguí hasta que me pude colocar sobre él inmovilizándolo de los brazos. 

Comencé a golpear a Dumbo con todas las fuerzas que me quedaban. Traté de olvidarme del dolor de huevos que todavía sentía y confiaba en que los otros luchadores que iban con Dumbo no se iban a levantar, y si lo hacían alguno de mis compañeros (aunque me resultaba raro pensar en Teo como mi compañero) se iba a encargar de ellos. 

Dumbo trataba de soltarse sin conseguirlo. Vi su odio y desprecio en la cara. Después su gesto cambio y soltó un gemido, después supe por qué; Aleks estaba de pie y le había puesto la planta de su bota en los huevos. Le dio dos pisotones fuertes y el tercero dejó su bota entre las piernas de Dumbo y le aplicó toda la presión que pudo. Yo lo tome con una mano del cuello y con el otro brazo le di dos fuertes golpes con mi antebrazo en la cara. Sentía el coraje acumulándose en mi cabeza,  tenía ganas de dejarlo inconsciente. 

El Turco se había levantado ya y lanzaba patadas a todos los otros compañeros de Dumbo que estaban en el suelo. A uno le dio en el abdomen, a otro en los huevos y a un último en la cara. El cuarto amigo de Dumbo seguía inconsciente en la banqueta. 

Le di un último golpe a Dumbo con todas mis fuerzas y sentí que dejó de poner resistencia. Decidí dejar de golpearlo y me levanté. Aleks seguía con su pie en el paquete de Dumbo, le dio un pisotón más antes de retirar su pie. Justo cuando liberó Aleks a Dumbo este se llevó una mano a su paquete y otra a su cara, donde había estado golpeando yo. Nos volteamos a ver todos, y vimos también a nuestros enemigos tirados en el suelo. 

"¿Qué hacemos con ellos?" preguntó Teo todavía con una mano protegiendo sus huevos. 

"No hacemos nada,"dijo Aleks. "Nos vamos y que ahí se queden."

"¿Cómo que nada? Hay que llevarlos adentro y los usamos de dummies." dijo Teo. 

"No, Teo, no hacemos nada," contestó Aleks. 

"¿Qué hubieran hecho ellos si no llego yo a quitártelos de encima? En primera supongo que ya no tendrías huevos, no creas que no vi de donde te tenían agarrado," dijo Teo.

"¡Ya, Teo, fue suficiente!" le dijo Aleks ya enojado, y luego nos volteó a ver al Turco y a mí, "vámonos," nos dijo. El Turco se acercó cojeando y con una mano en el abdomen bajo. Yo no me moví. Estaba sorprendido de que Aleks quisiera dejar las cosas ahí cuando seguramente Dumbo y sus amigos nos hubieran hospitalizado. 

"Me quedo con Teo," le dije a Aleks que parecía muy sorprendido. Cuando me di cuenta que Aleks estaba preocupado por lo que fuera yo a hacer con Teo, entonces dije "no te preocupes, no los vamos a matar," le dije, pero me di cuenta que no estaba convencido, entonces me acerqué a él para hablar más bajo, "me voy a asegurar que Teo no mate a nadie, ¿ok? Tú tranquilo," le dije y eso pareció tranquilizarlo. 

Por fin Aleks y el Turco se fueron caminando hacia el estacionamiento, y Teo y yo nos quedamos viendo uno al otro, y luego a los cinco cuerpos tirados en el piso. 

Antes de que Aleks y el Turco estuvieran fuera de vista Teo les gritó "¡de nada por la ayuda, eh!"






sábado, 27 de enero de 2018

Lucha de parejas (en la que me destrozaron) PARTE 2/3

Yo seguía en cuatro puntos abajo del ring, un poco más aliviado de tanto dolor. Conan llegó por detrás de mí y me cargó con ambos brazos, uno entre mis piernas y el otro en mi pecho. El brazo que me puso en la entrepierna me molestó mucho porque mis huevos estaban muy sensibles, pero su intención no era lastimarme.
Me aventó dentro del ring y rodé una vez para terminar tirado boca arriba. Teo le indicó a Conan que me acercara a él.
"¿Qué pasó, muñecas?" dijo Teo. "No parece que nos estén poniendo una arrastrada."
"'Los trapos' los vamos a llamar de ahora en adelante," dijo Conan, y luego me aplicó una garra en mi abdomen desprotegido.
No recordaba cuánto dolían esos castigos. Quería que el Turco viniera a salvarme otra vez, pero cuando giré mi cabeza para buscarlo vi como Teo lo tenía boca abajo con su rodilla en la espalda y apalancando uno de sus brazos. Instintivamente volteé a ver el cronómetro del muro: apenas habían pasado 4 minutos y medio.
La garra que Conan me estaba aplicando en el estómago se volvió menos intensa, o por lo menos así lo sentí yo. El dolor de huevos había disminuido un poco y pensé que si me iba a poder quitar a ese luchador de encima ese era el momento. Solté un golpe con mi antebrazo al pecho de Conan que lo sacó de balance. No me soltó pero claramente le quité intensidad a su castigo. Tuvo que utilizar uno de sus brazos para evitar el siguiente golpe que le lancé y ahí aproveché para impulsarme hacia arriba y derribarlo. Esperaba que Teo no se diera cuenta de esto, para que no me quitara la inercia que había ganado.
Voltee mi cuerpo y quedé sobre Conan que estaba de costado en la lona. Tomé uno de sus brazos y con mucho esfuerzo lo inmovilicé con una de mis piernas. Lo tomé del cuello pero el se giró para quedar boca arriba, yo estaba en una posición muy incomoda en un costado suyo con su brazo todavía amarrado con mi pierna, entonces se me ocurrió hacer una llave alrededor de su cuello con mi otra pierna para inmovilizarlo y poder atacarlo en su abdomen. Empecé a darle golpes directos y trató de cubrirse llevando las rodillas al pecho, lo que aproveché para tomar una de sus piernas y tratar de inmovilizarlo, pero no resultó, y por mi esfuerzo de controlarlo logró zafar su brazo de mi pierna y girar para liberarse completamente. Quedó en posición de cuatro puntos, y yo logre quedar de pie rápidamente por lo que aproveché para darle una patada directa en el estomago que lo hizo girar y quedarse tirado.
Me dirigí hacia Teo para vengarme y liberar al Turco. No quería que el Turco pensara que era un pésimo compañero, tenía que demostrar algo. Pensé en la mejor manera de faulear a Teo pero no estaba en buena posición para hacerlo. Entonces decidí darle una patada por detrás en las costillas que lo hizo soltar al Tuco inmediatamente y girarse. Claramente estaba sorprendido.
Antes de que pudiera reaccionar yo ya estaba encima de él abrazándolo por detrás con brazos y
piernas tratando de inmovilizarlo y dándole tiempo al Turco para que se acercara a golpearlo. Teo realmente estaba muy grande y muy fuerte. Nunca lo había tratado de someter y la verdad es que no era algo fácil de hacer. Teo se dejó caer hacia atrás para aplastarme, lo que funcionó porque su espalda me aplastó los huevos que todavía estaban sensibles. Esto no me dolió mucho, pero la estrategia de Teo funcionó, ya no estaba yo en la mejor posición. Por fortuna el Turco sí se recuperó rápidamente y comenzó a patear a Teo en el estómago. Pero esa ventaja no duró mucho tiempo porque Conan también ya se había recuperado y atacó al Turco.
Conan se llevó al Turco tomado por la espalda hacia las cuerdas. El Turco trató de quitarse el abrazo pero no lo logró y terminó de frente a las cuerdas lo que aprovechó Conan para tomar los brazos y estirarlos hacia atrás. El Turco estaba atrapado con la tercera cuerda en las axilas y el pecho. Trató de tirar patadas de filomena pero Conan estaba muy cerca y no tuvieron impacto fuerte.
Yo seguía tratando de controlar a Teo con mis brazos alrededor de su cuello y mis piernas alrededor de su cintura, pero Teo era muy fuerte y alcanzó a girarse para intentar levantarse. Estábamos cerca de uno de los esquineros por lo que Teo lo único que tuvo que hacer fue levantarse un poco e impulsarse de espaldas hacia él para que yo chocara con las colchonetas. Perdí fuerza en mi agarre y antes de que pudiera reaccionar Teo ya estaba levantándose y presionando su cuerpo contra el mío. Me agarró de los pectorales y me levantó al mismo tiempo que él se ponía de pie. Este castigo también estuvo muy bien aplicado y fue muy doloroso. Yo trataba de quitar sus manos pero al ver que no podía intenté darle un rodillazo en la entrepierna, pero él la esquivó aventando el culo para atrás, y mi rodilla quedó en su estómago, y aunque no le pegué fuerte, por lo menos era una palanca que me ayudaba a empujarlo lejos de mí.
El Turco
"Mira mira, nunca te he visto soltar un golpe bajo en tus luchas. Creo que te estoy mal educando," dijo Teo mientras aplicaba más fuerza contra mis pectorales. Yo grité de dolor y esto pareció gustarle a Teo. Enseguida soltó uno de mis pechos y me dio un fuerte puñetazo en el estomago que me sacó el aire. Me soltó y me caí en la lona. Lo vi alejarse de mí y acercarse a Conan que todavía tenía sometido al Turco en las cuerdas.
"Déjame pasar," le pidió Teo a Conan. Él se movió un poco hacia la derecha dando espacio a Teo para que estuviera directamente detrás del Turco, y metiendo su mando entre las piernas lo agarró de los huevos y lo levantó.
"A ti no te hemos dado tu dotación de humillación, Turquito," le dijo Teo mientras el Turco lanzó un gemido que después de unos segundos se convirtió en un grito. Al escuchar eso volteé a ver lo que pasaba y vi a Teo con la mano entre las piernas del Turco levantándolo y el Turco moviendo sus pies que no alcanzaban a tocar el piso. Cuando me acerqué a su defensa Teo lo soltó y me tomó del cuello. Me aplicó un tirabuzón que me dejó sometido.
"Ven acá Conan, deja al Turco tantito," dijo Teo, y me preocupé un poco por eso. Conan soltó al Turco y antes de que pudiera reaccionar le metió otro golpe de faul con su puño entre las piernas del pobre Turco. Se cayó con las manos entre las piernas y en posición fetal.
Se acercó a donde me tenía Teo con el tirabuzón. "Lo tengo en posición perfecta para que le metas una patada." Teo no tuvo ni qué especificar donde debía de patearme Conan. Alcancé a gritar "no" cuando Conan me dio una buena patada en los huevos que estaban en posición totalmente expuesta. Me retorcí y quise tirarme pero Teo me tenía muy bien detenido. Teo soltó uno de mis brazos e inmediatamente busco agarrarme de los huevos por detrás. El brazo que soltó se fue directo a cubrirme esa área, pero no fue tan rápido, Teo me dio un agarrón que me estrujó todo el paquete, pero no logró agarrarlos testículos, aunque me dolió de todas maneras porque los huevos se le escaparon cuando trató de cerrar el puño.
Roger Huerta 'Vuser'
"Estos shorts que traes puestos me estorban un poco," dijo Teo mientras me soltaba y yo caía al suelo adolorido con las manos en mis genitales. En seguida, Teo me puso boca arriba y se sentó en mi estomago. Mis brazos quedaron atrapados bajo su peso, pero por lo menos no podía torturarme más los huevos. Aunque lo que siguió no fue más divertido. Me aplico otra vez la garra a los pectorales fuertemente, solo que esta vez no me podía defender. Empecé a gritar de dolor.
"¿Te duelen, Vuser?" Yo no dejaba de gritar. "¿Nunca jugaste chichi blanca o chichi negra en la secundaria? Tal vez si me dices 20 marcas de cigarros te suelte," me dijo burlándose. "Ándale, Vuser, 20 marcas de cigarro y te dejo ganar."
"Chinga tu madre," fue lo único que alcancé a decir. Teo se rió. Después me soltó los pectorales y me enseñó sus dedos índice y pulgar mientras los juntaba y los frotaba. Lo que sigue fue otra humillación peor, me pellizcó los pezones fuertísimo. El dolor fue insoportable. Sin importarme mi orgullo empecé a pedir que me soltara.
"Ya, ya, por favor, ya me rindo," grité a pesar de mí. Pero Teo se burló.
"¿Crees que es todo? ¿Tu crees que con eso me conformo? No me conoces chamaco, todavía falta muuuuuucho tiempo," dijo sin soltarme. Me dio dos cachetadas, una de cada lado. Luego me tomó de la boca y me dijo “me estoy divirtiendo mucho".
Cuando por fin me soltó fue porque le dijo a Conan que se acercara para torturarme 2 vs 1. Y aquí fue cuando empezó la verdadera pesadilla. Conan había estado castigando al Turco con una llave que te cansa de solo estar sufriéndola; le había aplicado el nudo durante los últimos 3 minutos. Pobre Turco no tenia fuerzas para nada. Entonces Conan fue a donde estaban las mochilas suya y de Teo y sacó unas esposas. Vio que lo estaba viendo y me dijo "Todo vale, ¿no?". No lo quería creer, estábamos muertos, pensé. 



Lucha de parejas (en la que me destrozaron) PARTE 1/3

Pocas veces he sufrido humillaciones como la de aquel día. Nada podía prepararme para lo que sucedió. No sé ni por qué parte comenzar a contar esta historia. Creo que tengo que comenzar desde donde me quedé anteriormente. Llevaba ya un año en el gimnasio donde me enseñaron a practicar lucha libre. Mi coach me presentó a quien se convertiría en uno de mis mejores amigos. El Turco fue el primer rival contra quien luché y quien me dio mi bienvenida en la lucha libre (o más bien mi novatada). Desde aquella vez habíamos practicado cada fin de semana durante todo el año. Mi coach, Aleks, me ayudó muchísimo a mejorar mi técnica, mi fuerza y mi resistencia. Y el Turco me enseñó los trucos y las trampas que debía de conocer.
Después de un año de entrenar eran contadas las luchas en las que había participado. El Turco y Aleks casi siempre eran mis rivales. Pero sucedió que un día mientras entrenábamos estaba otro luchador ahí, uno que se llama Teo. Teo es uno de los luchadores más veteranos del gimnasio, tiene 44 años, pero su cuerpo no le hace honor a su edad; parece de 35 años, solo que con más canas y más arrugas. La experiencia se le nota más en su manera de luchar que en su físico. Yo lo había visto luchar algunas veces, de hecho la primera vez que vi luchar al Turco fue contra él. Teo era un tipo que no le importaba nada, le gustaba ganar y las reglas para él eran una sugerencia, por eso no había muchos luchadores que quisieran entrenar con él. Yo lo vi muchas veces jalando del pelo a sus contrarios, levantando a alguien de la nariz, aplicando el calzón chino, y claro, pegándole a los luchadores en los testículos. A veces ni siquiera usaba esos recursos para ganar, sino solo por el placer de hacer sufrir al luchador.
Lo que pasó fue que estábamos utilizando el ring el Turco y yo, y llegó Teo con un amigo suyo que le dicen Conan. Empezaron a acomodar sus cosas y a ponerse su equipo mientras nos esperaban, pero el Turco y yo no llevábamos mucho tiempo ahí entonces nos esperaron un buen rato. Teo nos empezó a decir cosas bromeando como que parecía lucha de mujeres o que de plano nadie pagaría por ver esa lucha. Los comentarios no eran insultantes, pero generaban molestia porque nosotros queríamos entrenar, entonces empezamos a responder con burlas hacia ellos también.
"Está bien que sea entrenamiento, pero ustedes parece que se están acariciando. ¡Péguense bien cabrones!" fue lo último que nos dijo Teo antes de que el Turco se animara a contestarle.
"Cálmate, Teo, nada más por que a ti te gusta pegarte con tu matachín no quieras que todos entrenemos igual, es un gimnasio familiar," le contestó el Turco.
"¿Cuál matachín, pendejo? Por lo menos no agarro novatos para entrenar. Entrena con alguien que te ponga algo de resistencia." Esto último que dijo me involucraba a mí directamente.
"Pone más resistencia que el trapo que trajiste," dijo el Turco.
"Como trapo te dejo cada vez que te atreves a luchar conmigo. De hecho ¿cuándo fue la última ve que nos subimos al ring? Hace como un año, ¿ya no te gustó que te pusiera una chinga o que? ¿por eso ahora nada más te subes con nenas?" dijo Teo cada vez más acalorado.
"Ja, te he puesto una chinga andando pedo, cabrón. Pesas como el doble que yo y aun así me la pelas," le dijo el Turco.
"Ahorita y cuando quieras te demuestro lo contrario, compa, de todos los luchadores que han pasado por aquí soy el único que jamás te va a negar una lucha," contestó Teo.
"Tal vez cuando tengamos tu edad vamos a ser como tú Teo, en unos 25 años" le dije yo cuando vi que el Turco ya no tenía algo que responder. Esto pareció molestarle más de lo normal a Teo, porque él a pesar de ser el más veterano del gimnasio es de los mas fuertes y atléticos, y no le gusta que le recuerden que es el más viejo.
"Te llevo 14 años mocoso, y a tu edad ya todos me la pelaban aqui. Vamos a darnos un tiro, putos," contestó Teo visiblemente molesto.
"No empieces Teo, déjanos entrenar. Luego te ponemos la arrastrada que pides," dijo el Turco.
"Ahh, ¿te da miedo? Está bien, como quiera aquí mi compa Conan me aguanta más que los dos juntos."
"Cómo te encanta estar mamando cuando entrenamos. Pon fecha, puto, va," dije yo sin voltear a ver al Turco, me había tocado una fibra sensible.
"El sábado. Todo vale" dijo Teo sin pensar. A mí si me sorprendió el reto, no tanto por lo cercano de la fecha, sino por la sugerencia de que fuera sin reglas. Yo sabía que Teo no suele ser muy limpio. Pero mi orgullo no me permitía rechazar el reto.
"Ya quedó", contesté, y al Turco pareció agradarle la idea, más por demostrarle a Teo que no nos daba miedo.
"Ok, sábado 4 de la tarde, Conan y yo contra ustedes dos. Los vamos a hacer mierda."
Todos estuvimos de acuerdo. Conan contestó con un sí indiferente. La lucha estaba pactada. 
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Wade Hayes 'Teo'
Llegamos el Turco y yo al gimnasio el sábado puntualmente a las 4 de la tarde. Para mi sorpresa Teo y Conan ya estaban arriba del ring practicando. Llevaban algún rato porque estaban sudados.
Teo tenía puestos unos shorts negros de lycra ajustados estilo MMA. Conan llevaba pantalones de lycra verdes, y botas de lucha, pero parecía más ropa de entrenamiento que de competencia; su complexión delgada y musculosa parecida más a la mía que a la de Teo. Conan llevaba también muchos años entrenando pero era solo unos cuantos años mayor que yo.
Teo tenía apariencia del fisiculturista Wade Hayes, maduro pero fortísimo, incluso fisicamente se parece muchísimo a él. Conan se parecía más a Nick Diaz. Y el Turco obviamente parecía árabe, lo que le había otorgado su apodo, muy parecido a Alpetkin Ozkilic . ¿Y yo? Bueno solo como referencia se pudiera decir que tengo algo de Roger Huerta.
El Turco y yo nos acercamos al ring y empezamos a sacar nuestra ropa de las mochilas que llevábamos.
"Qué puntuales, señoritas," nos saludó Teo.
"Listos para darte en la madre," saludó de vuelta el Turco.
"Nosotros igual," fue lo unico que dijo Teo.
Nick Diaz 'Conan'
Terminamos de vestirnos. Yo tenía puestos unos shorts de mma grises de entrenamiento, la tela era de algodón. Debajo llevaba unos shorts azul marino de lycra ajustados, como los que tenía puestos Teo. El Turco llebava puestos shorts largos blancos de lycra, que le llegaban un poco arriba de la rodilla.
Subimos al ring. Escogimos la esquina contraria a donde se había ido a descansar nuestros dos contrincantes. Teo fue el primero en hablar.
"Bueno, quedó claro antes que esta lucha es sin reglas-" comenzó a decir.
"Sí, pero no te pases, Teo, es competencia sana," dijo el Turco interrumpiéndolo.
"Sí, sí, tranquilo, lo que quiero es humillarlos y jugar con ustedes, no matarlos, no te preocupes," dijo Teo, y siguió "la lucha va a ser a 2 de 3 caídas, con límite de tiempo de media hora, a menos que acordemos seguir después de ese tiempo. Se pueden rendir antes, pero yo espero que aguanten suficiente como para que mínimo dure esos 30 minutos. Así que si están listos, vamos a darnos de chingazos. Pase el primero que quiera ser humillado."
Entré yo al ring primero contra Teo. El Turco insistió que fuera él primero, pero yo sabía que como quiera Teo iba a querer luchar contra mí, por lo que le dije el jueves anterior. Yo, como siempre empecé rodeando al luchador, pero Teo se abalanzó contra mí y me abrazó. Con su impulso me llevó a una de las dos esquinas donde no estaban los otros luchadores y me estrelló contra el esquinero.
“Vamos a ver de que estas hecho, muchachito,” me dijo Teo mientras me tomaba de las muñecas y me obligaba a pasarlas por encima de la tercera cuerda. Me soltó y me volvió a tomar de las muñecas por dentro del ring jalando hacia él, lo que me obligó a arquear mi cuerpo hacia adelante. No era muy doloroso pero sí muy incomodo. Teo siguió jalando mis muñecas mientras daba un paso hacia atrás y se acomodaba, o eso parecía.
Roger Huerta 'Vuser'
“Ese paquete que traes ahí abajo de tus shorts le he traído ganas desde hace mucho tiempo. Creo que me voy a divertir hoy,” terminando esa frase levantó su rodilla justo entre mis piernas y me dio de lleno en los huevos. Creo que nunca me habían pegado tan fuerte en esa zona tan sensible. Solté un grito de dolor que hubiera asustado a cualquiera. "¡OOUUUFFFFF!" Mi instinto fue juntar mis piernas y tirarme al piso, pero Teo me tenía muy bien sujeto, y no dejó que nada de eso sucediera. Mantuvo su rodilla justo donde la había puesto, y siguió jalando mis brazos para poder poner más presión en mis huevos. Creí que me iba a desmayar del dolor, pero desafortunadamente eso no sucedió. Escuché a Conan gritando “ooohhhhhh” y al Turco diciéndole algo a Teo que no logré entender. La rodilla de Teo seguía evitando que me cayera, aunque no tenia fuerzas en las piernas, y la manera de posicionar mis brazos sobre las cuerdas le daba toda la ventaja que necesitaba.
Cuando por fin me soltó Teo me caí de lleno a la lona con las manos cubriéndome el bulto. No podía pensar nada. Mi respiración se aceleró al cien. Quería que Teo me rindiera en ese momento y que las otras caídas se las llevaran por de fault. No sabía lo mucho que me faltaba por sufrir. Sin tiempo de descansar ni recuperarme, Teo me tomó de la cabeza y me levantó a la fuerza. Yo no solté mis testículos, pero me obligó a hacerlo cuando metió su brazo entre mis piernas y me levantó. Me llevó al mismo esquinero donde me había machacado mi hombría y me colocó de cabeza con los pies atorados en la tercera cuerda, una posición que había visto muchas veces en la tele, “the tree of woe”. Una vez acomodado para que no me pudiera zafar, me puso su bota en la cara. Empezó a presionar con fuerza, por lo que traté de quitar la bota con mis manos. Fue ahí cuando sentí que me agarraba el paquete, y sentí miedo. Primero sentí un agarrón sin más, pero mientras palpaba qué había debajo de mis shorts, buscó la mejor manera de agarrar los dos testículos sin que se escaparan, y entonces comenzó a apretar.
Mis huevos ya estaban sensibles, no había necesidad de esforzarse mucho, pero Teo no tenía compasión. Los apretaba y los jalaba a su antojo. Después quitó su bota de mi cara para empezar a patear mi abdomen, sin soltarme de las bolas. Yo estaba a punto de llorar. Cuando por fin me soltó, me cubrí el paquete y con todo mi esfuerzo hice las abdominales necesarias para alcanzar mis pies y desengancharme. Teo me esperó sin atacarme, pero una vez que estuve libre, me tomó del pelo para seguir su tortura.
El Turco
Me cargó y me dio un abrazo de oso que me dejó sin aire. Me apretaba fuerte y yo no podía hacer nada. Me movía de un lado para otro. No tenía fuerzas para luchar, y el dolor de mis huevos no me dejaba pensar en nada. Entonces vi que el Turco se metió al ring sin que yo le hubiera hecho el relevo, y le dio unas patadas voladoras a Teo para salvarme. Yo caí en el suelo y rodé fuera del ring, no quería saber nada de esa lucha. Me puse en posición de 4 puntos, esperando que el dolor se fuera de mis testículos y abdomen, solo podía poner mi mano en los huevos para tratar de soportar el dolor.
El turco empezó bien la lucha, pero Conan entró un momento después a defender a su compañero. Lo golpeó por detrás hasta que soltó a Teo y luego lo levantó para azotarlo contra la lona. Lo levantó de nuevo, esta vez de los pelos y lo sujetó en forma de nelson para que Teo lo golpeara. Teo no perdió oportunidad, tomó al turco de una pierna, la levantó, y le dio una patada que en la entrepierna que alcancé a escuchar fuertísimo desde abajo del ring. Se cayó al suelo agarrándose los huevos y lo levantaron otra vez para seguirlo golpeando. Esta vez fue Teo quien le detuvo los brazos encima de su cabeza y Conan lo golpeaba en el abdomen.
Después de eso Teo soltó al Turco solo para volteralo de frente a él y darle un rodillazo en el estomago. El Turco cayó al suelo y se puso boca abajo cubriendo el abdomen. Teo cayó con una rodilla en la espalda del Turco que lo hizo gritar de dolor, y ahí lo dejó mientras Conan bajaba del ring para traerme de regreso.


Man of the North (part 2 of 3)

 (This story starts with "Man of the North (part 1 of 3)") That afternoon I went to see my uncle. I was surrounded right away ; I ...